Paradise City

La ciudad que nunca duerme

 

La ciudad que nunca duerme siempre ha sido un refugio para aquellos que buscan fama y riqueza; un crisol de culturas, clases y personajes. Ha prosperado gracias a la industria y el comercio, y es el hogar de las últimas tendencias en moda, cine y ciencia. La ciudad es también un lugar de bruscos contrastes en el que las sombras de los rascacielos cubren tanto lujosas mansiones con exuberantes jardines como chabolas que se vienen abajo. Paradise City tiene muchos rostros y estilos, y la incesante llegada de personas por mar y tierra ha dejado su huella. Desde que los primeros colonos fundaron la ciudad, las sucesivas oleadas de inmigrantes llegados de otras tierras han dotado a cada barrio de la ciudad de un sabor y un aspecto únicos y diferentes.

 

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Gánsteres y otros caballeros

A pesar de toda su prosperidad, Paradise City también alberga la mayor concentración de ladrones y criminales, estos se ganan la vida redistribuyendo la considerable riqueza de la ciudad. De hecho, el carácter criminal de la ciudad ha estado presente desde sus orígenes y está firmemente arraigado en la sociedad, desde los humildes trabajadores del distrito de la confección hasta los ricachones famosos del Casino Royal. Tres facciones controlan en la actualidad la mayoría de las actividades ilegales de Paradise City, aunque también celebran las fiestas más suntuosas, se codean con famosos, artistas y dirigentes, y han canalizado su considerable riqueza hacia numerosas actividades completamente legales. Se puede decir que han cultivado el arte de ser gánsteres con clase. De hecho, los conflictos entre ellos son cada vez más escasos, ya que la reputación se ha convertido en la moneda de cambio con la que comercian. Para muchos, los criminales de Paradise City son verdaderos modelos a seguir, ya que se han convertido en objeto de leyenda por su afición a alardear de su riqueza y a superar las hazañas de sus rivales.

 

Los secretos del éxito

Los Cúram y los Stimato han vivido en Paradise City durante siglos y se han esforzado por proteger su patrimonio cultural y financiero. Más recientemente, la Lawford Connection ha hecho una dramática aparición, con sus modernas herramientas tecnológicas y su ética de movilidad social ascendente. Los recién llegados sumergieron la ciudad en el caos, ya que cada facción luchó por expandir o mantener sus zonas de influencia. Por ahora se ha alcanzado una precaria tregua y la ciudad está dividida en tres zonas de control, cada una de las cuales abarca varios distritos. Conocer a los peces gordos de cada facción equivale a asegurarse de no tropezar en el camino hacia la fama y la riqueza, ya que esto puede acabar siendo una enorme ayuda o un gran lastre. Es por ello que el joven aspirante a ladrón podrá relacionarse con un gran elenco de personajes en la calle o en los pubs, bares y casinos de la ciudad. Entender sus motivaciones y conocer sus antecedentes resultará útil a la hora de mejorar la posición dentro de una facción. Después de todo, la reputación puede ser la puerta a muchas oportunidades interesantes.